Elegir, escoger, seleccionar, descartar, etc. Todos estos verbos significan lo mismo y tienen una importancia tremenda en nuestras vidas. La elección está presente desde que nos levantamos hasta que nos acostamos todos los días. Desde lo que vamos a desayunar ese día hasta que ponemos el despertador para levantarnos el día siguiente condiciona nuestros actos y actividades futuras.
Para tomar una decisión o una elección generalmente hacemos un estudio de las diferentes posibilidades que se presentan en un determinado momento. Después de ese estudio sacamos conclusiones de cada una de ellas y tratamos de decidirnos por una o por varias que satisfagan nuestras necesidades. A veces la elección es sencilla y prácticamente rutinaria lo que facilita el desarrollo de actividades necesarias pero simples de nuestro día a día. La complicación llega cuando la elección entraña cambios o riesgos importantes en nuestras vidas, como por ejemplo si nos encontramos en frente de un bomba y tenemos que cortar el cable rojo o el azul : ).
¿Cómo podemos saber si nuestra elección es la correcta? En el caso de la bomba, más vale que seas un artificiero o zapador y sepas con seguridad que cable vas a cortar... jeje.
Pero en otras situaciones de la vida, todos estamos preparados para tomar la decisión correcta. Yo siempre digo que la decisión correcta es aquella que nos dice nuestro corazón. Aunque luego el futuro pueda demostrarnos que no era la elección correcta, en ese momento fuimos fieles a nuestros sentimientos y emociones y esa es la elección correcta. El arrepentimiento sólo llega cuando elegimos la opción, que sin ser la elección de nuestros corazones, pensamos que va a ser la ideal para el futuro.
Llegado a este punto, pongo un ejemplo muy sencillo:
Una persona A de indiferente sexo, se enamora de otra persona B de indiferente sexo también, pero con pocos recursos económicos. A su vez hay una persona C, que está enamorada de A, y que tiene un suculento poder adquisitivo.
La persona A tiene un dilema porque no sabe cuál es la mejor elección. Su corazón le dice que debe ir con B, pero su mente no para de pensar que C puede darle un futuro mejor por sus posibilidades económicas.
Todo el mundo está de acuerdo en que la mejor elección es la B, entonces ¿ por qué el mundo está lleno de parejas AC? Exactamente por eso, porque la elección no se ha hecho con el corazón y si con la mente.
Este ejemplo, es un poco drástico, a la par que real. Pero puedo daros otros ejemplos como personas que trabajan para la misma compañía por decenas de años y nunca cambiaron de trabajo por miedo al fracaso. O adolescentes que ocultan su orientación sexual por miedo al rechazo y a la crueldad del resto. O hijos que estudian las carreras que sus padres eligen para no crear decepción en ellos...
La elección es personal, pregunta que opinan los demás, infórmate bien de lo que necesites, pero siempre elige por ti mismo, con el corazón, destilado con la mente. Siempre será la elección correcta aunque te lleve al error, que en otras palabras, significa aprendizaje.
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NAMASTE!