"Lo que das, te lo das" esta frase me la dijo hace muy poco una amiga especial. La he estado analizando y utilizando como referencia para entender algunas cosas que me han ocurrido en el pasado, y no tengo duda que es una verdad como un templo.
No os voy a describir muchas cosas que me han ocurrido en la vida en los que esta frase tiene aplicación, no tendría tiempo y podríamos decir que son todas. Pero os voy a contar lo que me ha ocurrido este pasado fin de semana.
Hará un par de meses, uno de mis mejores amigos me envió a una persona que venía a España a buscarse la vida. C es australiano y pasaba por Madrid en su camino a Sevilla. Le alojé en mi casa y tuvimos una conexión increíble desde el primer momento. C es una persona sencilla, humilde y con un gran corazón, que sigue un modo de vida envidiable en el que está en paz consigo mismo y con todo lo que le rodea.
El azar me bendijo cuando C ha vuelto a Madrid en su rumbo a Australia para conseguir la visa de trabajo en España. Vino con su amigo A, sevillano, a pasar el fin de semana antes de su regreso. Ambos fueron alojados en mi casa y gracias a que abrí las puertas de mi humilde hogar, y de mi corazón tuve la suerte de conocer a A y compartir con ambos un fin de semana inolvidable.
La sencillez y la armonía fue lo que nos rodeó esos días. Abrimos nuestros corazones y todos dimos mucho. Automáticamente ese dar sin interés, sincero, humilde y sin esperar nada a cambio se transformó en recepción de los intangibles que llenan la vida.
Soy y creo que puedo hablar en su nombre... fuimos unos afortunados de que el Universo nos hiciera cruzarnos en el camino. Sin ningún tipo de dudas, nos quedan muchas cosas que hacer juntos y creo que llegarán momentos muy especiales con ellos.
NAMASTE!
No os voy a describir muchas cosas que me han ocurrido en la vida en los que esta frase tiene aplicación, no tendría tiempo y podríamos decir que son todas. Pero os voy a contar lo que me ha ocurrido este pasado fin de semana.
Hará un par de meses, uno de mis mejores amigos me envió a una persona que venía a España a buscarse la vida. C es australiano y pasaba por Madrid en su camino a Sevilla. Le alojé en mi casa y tuvimos una conexión increíble desde el primer momento. C es una persona sencilla, humilde y con un gran corazón, que sigue un modo de vida envidiable en el que está en paz consigo mismo y con todo lo que le rodea.
El azar me bendijo cuando C ha vuelto a Madrid en su rumbo a Australia para conseguir la visa de trabajo en España. Vino con su amigo A, sevillano, a pasar el fin de semana antes de su regreso. Ambos fueron alojados en mi casa y gracias a que abrí las puertas de mi humilde hogar, y de mi corazón tuve la suerte de conocer a A y compartir con ambos un fin de semana inolvidable.
La sencillez y la armonía fue lo que nos rodeó esos días. Abrimos nuestros corazones y todos dimos mucho. Automáticamente ese dar sin interés, sincero, humilde y sin esperar nada a cambio se transformó en recepción de los intangibles que llenan la vida.
Soy y creo que puedo hablar en su nombre... fuimos unos afortunados de que el Universo nos hiciera cruzarnos en el camino. Sin ningún tipo de dudas, nos quedan muchas cosas que hacer juntos y creo que llegarán momentos muy especiales con ellos.
NAMASTE!