En este preciso instante debe de haber alguien que está abandonando este mundo. Mientras yo escribo estas letras, y tú las lees esto está sucediendo en algún lugar del planeta.
Hace un par de semanas, tuve un accidente sin consecuencias graves, a Dios gracias. Pero con un pequeño detalle que hubiera sido diferente, las consecuencias podían haber sido mucho más graves e incluso llegar a perder la vida.
Ayer volví de pasar dos días geniales rodeados de amigos en un entorno magnífico, disfrutamos de playa, aguas cristalinas y un poco de fiesta. Aprovechamos nuestro tiempo al máximo para disfrutar cada segundo juntos y en ese escenario tan bonito como es formentera.
Cuando regresamos a casa, recibí la llamada de uno de mis amigos de Madrid. El padre de otro buen amigo había fallecido el día anterior. Me quedé congelado, porque a pesar de que estaba en una situación un poco grave, había esperanzas de que se recuperara ya que no era ninguna enfermedad mortal ni degenerativa. Era un hombre mayor, de 82 años, que había vivido con intensidad su vida, tal y como hablé con mi amigo D en cuanto me enteré de la noticia.
Esta mañana, nos hemos levantado con la noticia de que un tío de una de los amigos que estaba con nosotros en Formentera ha fallecido igualmente. Ha sido un doble jarro de agua fría, y es que estas cosas llegan en el momento más inoportuno. Está claro que no existe el momento oportuno para esto.
Es inevitable que piense en estos sucesos y escriba esta entrada. La vida pende de un hilo continuamente, y la única manera de que ese hilo sea robusto y fuerte es alimentándolo con experiencias de vida. Cuando disfrutamos de las pequeñas cosas que están casi al alcance de todos, es cuando nuestras vidas se enriquecen y cuando conseguimos que nuestro fino hilo se endurezca y termine siendo tan duro como el acero. Ahora mismo estoy escribiendo estas palabras sobre mi camilla, viendo a un abuelo jugando con sus nietas, que son una clara mezcla de occidental y oriental. Tanto él como sus nietas están disfrutando de una experiencia que se quedará marcada en sus retinas para siempre. Llenemos nuestra mochila vital de estas cosas, que ocupan muy poco espacio y son capaces de alimentarnos por mucho tiempo en la aventura de la vida.
Dedicado con mucho cariño a D y a S que hoy es un día duro para ellos en sus vidas.
Un abrazo sincero.
NAMASTE