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domingo, 27 de julio de 2014

Despertar de la conciencia

Un nuevo día amanece y el padre sol nos ilumina con la luz de la vida. La madre tierra se estremece y despierta tras una noche sin luna. Todo permanece igual pero ha cambiado. El planeta respira y cada ser animado e inanimado conspira a favor del milagro de la vida. Todos somos uno y a los humanos se nos olvida. Pero llegará el día en que la conciencia inunde nuestros valles, montañas, ríos, lagos y mares. Y así se liberará el humano de toda carga para amar sin cesar a sus hermanos y hermanas, a los animales y plantas, al cielo y a la tierra.

NAMASTE

lunes, 21 de julio de 2014

El poder del consumidor, el poder del pueblo

A día de hoy el capitalismo está llegando a su punto de decadencia. Las nuevas generaciones nos estamos dando cuenta que el dinero no lo es todo y estamos optando por formas de vida alternativas dónde no se contemplan adquisiciones materiales y si el compartir. 

Todas las redes sociales y movimientos que aparecen con el fin de compartir, reciclar o reutilizar son el espejo de esta nueva conciencia que se está gestando. El sistema nos ha dado del poder a los consumidores para que podamos decidir qué es lo que queremos. Y esto les asusta. Su propia estrategia nos ha puesto en bandeja el poder de decisión. Tenemos en nuestra mano el acabar con las tragedias que ocurren en nuestros bosques, mares, montañas, huertas, pastos... Lo único que tenemos que hacer es ser conscientes de ello y actuar en consecuencia. Con el simple gesto de no comprar tenemos el poder de cambiar las cosas. La élite es consciente, se han dado cuenta y por eso intentan manipular los gobiernos para que este tipo de movimientos no crezcan y arruinen su tan estudiada maquinaria. En algunos países como en España sacan leyes en los que se castiga el uso compartido de ciertos bienes, como el coche, alegando que son conductores no profesionales que cobran por ello, cuando en realidad lo que se hace es compartir costes.

Os invito a que hagais examen de conciencia y entendáis que con vuestra decisión de compra podéis cambiar el mundo. Pero no os olvidéis que este mismo hecho os hace responsables de lo que acontezca en el mundo. Sed consumidores responsables, frenad el apoyo a corporaciones que abusan de las personas, los animales y las plantas. Leed las etiquetas para saber qué estáis comprando y haced un buen uso de vuestros recursos económicos para apoyar aquellos productos que si respetan la naturaleza y a los seres humanos.

Namaste

miércoles, 16 de julio de 2014

Sobre la fidelidad, ajos y cebollas

Recuerdo la primera vez que me enamoré. Era un niño. Tenía entre 9 y 10 años y ella era dos años mayor que yo, iba a la clase de mi hermano. Me acostaba cada día pensando en ella, y queriendo dormir pronto para que el día siguiente llegara cuanto antes y poder verla de nuevo. A la mañana siguiente el hecho de pensar que iba a verla antes de que tocara la campana para ir a clase era una motivación extra para acudir al colegio.
Observarla en el recreo era un regalo del cielo y eran los 30 minutos más bonitos del día. No me hacía falta que fuera correspondido, aunque era lo que más deseaba en este mundo. Pero aceptaba que no fuera así y disfrutaba sólo con el hecho de verla. Yo le entregué mi corazón aunque ella no lo quisiera, ella me hizo sentir por primera vez el amor de forma intensa, sin condiciones, sin expectativas, tal y como el amor es. No tenía ni ojos, ni pensamientos para otra persona, y fue así durante mucho tiempo. El amor que me hacía sentir era tan completo que no necesitaba absolutamente de nada más. Podía soñar con ella, abrazarla, besarla y tocarla en mis sueños, y eso era mágico. Con un solo pensamiento el amor invadía mi ser y era completamente feliz.

Creo que la fidelidad tiene un origen divino que va totalmente ligado al amor. Nace de manera voluntaria en uno mismo, sin esfuerzos, sin sacrificios, sin pensar.
Pero la fidelidad se ha mal entendido en nuestra sociedad. La corrupción de la espiritualidad (religión) la ha marcado como indispensable y la ha hecho obligatoria en cada pareja. La individualidad, el concepto de posesión de las personas, el matrimonio (como contrato), todo ha sido distorsionado por el ser humano olvidando el origen divino y la magia de todo ello. Esto hace que la sociedad, de manera general, esté desorientada en el tema del amor. Hace que busquen en el sexo lo que sólo el amor puede dar. Están con personas porque es una regla social que todos han de cumplir, y así comienzan a llenar el tarro de los ajos con cebollas. Cuanto más llenes el tarro de ajos con cebollas, menos espacio para los ajos tendrás. Por eso la gente es infiel, porque no están con las personas que aman realmente y porque siguen llenando el tarro de cebollas.

Esto se agrava con la información que recibimos continuamente en todas partes. La gente cuida su apariencia más que su esencia y la tentación está en las calles cada segundo. Hoy en día es más fácil mirar a las tetas a una chica que mirarla a los ojos. Es más fácil ver a un rey de gimnasio que a ver a alguien que cultiva su interior. El macho alfa destaca en nuestra sociedad. Alguien que viste con una camisa Ralph Lauren y conduce un Mercedes atrae más que alguien que no tiene coche y que sus camisas no lucen ningún distintivo reconocido por la sociedad. Por tanto la infelicidad crece en las personas, y aumenta el sentimiento de posesión para mantener lo poco que realmente tienen, aunque sean cebollas podridas que pretenden ser ajos.
Así ser fiel se convierte en un trabajo difícil, algo que requiere esfuerzo, y cuando después de ser fiel tu cebolla no lo es, duele. Tu ego se ve dolido porque han desestimado todo tu trabajo y sacrificio. Pero cuando has probado numerosas cebollas y encuentras un ajo. Procuras meterlo en su tarro y valorarlo. Y no mezclarlo con cebollas que lo puedan pudrir, porque conoces su valor, lo difícil que es encontrar ajos y lo importantes que son. Y esto sucede de manera voluntaria, sin sacrificios, sin esfuerzos. Simplemente porque lo sientes así y así lo haces.

NAMASTE