Read this blog in your language

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

viernes, 20 de abril de 2012

¿Qué sucede si no lo logramos?

He aquí el gran miedo que nos entra al querer perseguir nuestros sueños. ¿ Qué sucede si no lo logramos?
La consecución de nuestros objetivos es digamos el final más feliz cuando uno apuesta por hacer sus sueños realidad. En la entrada anterior, habíamos visto que el camino no iba a ser fácil, y una de las cosas que no mencioné, es que nada nos garantiza que consigamos nuestros objetivos. ¿Cómo podemos digerir un resultado inesperado? Fácil, es parte del aprendizaje de la vida. El simple hecho de arriesgar y dar el paso a intentarlo es el máximo éxito que podemos lograr. Poco importa el resultado final siempre y cuando agotemos todas las posibilidades y demos el máximo de nosotros. En toda acción que emprendemos hay aspectos que no dependen de nosotros mismos y que no podemos controlar, y además, no podemos hacernos responsables de ello.
Cuando era niño, tenía el sueño de ser futbolista. Comencé a competir y a entrenar duro cuando tenía 9 años. Poco a poco fui evolucionando y aprendiendo más y más. Tuve entrenadores mejores y peores, años mejores y peores, con 9 años ganamos nuestro primer título (Liga Municipal) y eramos un equipo patrocinado por una parroquia de un barrio de mi ciudad natal.
Años después cambié de equipo, otro modesto equipo de barrio, con el que llegamos a disputar la liga con un club importante y famoso. Finalmente acabamos segundos pero fue una gran satisfacción.
Ese mismo club, hizo un seguimiento de varios compañeros de mi equipo en el siguiente año. Yo estaba entre ellos.
Pasaron los años, seguí trabajando duro y fiché por otro equipo con más medios y en el que pronto me ascendieron a mejor categoría. Llegué a jugar contra otro de los importantes equipos de la ciudad y a estar televisado. Hice las pruebas con ese equipo y me preseleccionaron... pero finalmente no llegó la ocasión que tanto perseguí y los años de poder acceder a un club importante pasaron.
Puse toda la carne en el asador a pesar de los pocos medios, luché, me divertí, tuve compañeros increíbles y tuve un aprendizaje maravilloso. Pero no se cumplió mi sueño, el cual era muy muy difícil, pero siempre me sentí orgulloso de haberlo intentado con todas mis fuerzas.
Mi triunfo fue ese, no darme por vencido y aprender a disfrutar del fútbol cómo quizá hoy en día los profesionales no hagan. Es muy gratificante pensar en ello hoy en día y recordar los buenos momentos que tuve y los grandes amigos que hice. Éramos felices con algo tan simple como jugar al fútbol.
¿,No te parece suficiente recompensa? Siempre hay recompensa, pero a veces no es la que nosotros habíamos pensado al principio.
,
Si te ha gustado esta entrada, COMPÁRTELA! El siguiente crack futbolístico igual necesita leerla hoy!
Puedes dejar comentarios al pie de la entrada!

NAMASTE!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por participar soñar y vivir!