Este verano he realizado varios viajes por mi país natal. Regresé de Filipinas muy tocado anímicamente y psicológicamente por ciertas vivencias que tuve en aquel país. Para recuperarme tenía que hacer una cura de identidad, recordar mis orígenes, sentirlos y volver a disfrutarlos.
El sur de España en verano tiene los ingredientes necesarios para eso que necesitaba.
Lo primero que hice fue ir a ver a mi familia, a una pequeña ciudad en el norte de África perteneciente a España, Ceuta.
Allí pude disfrutar de la compañía de seres muy queridos, como mi abuela que está muy cerca de los cien años, y habiendo tenido 10 hijos y 5 abortos, atesora una salud de hierro y aún es capaz de contar historias de su vida con todo tipo de detalles. Historia viva! Deberíamos escuchar más a nuestros mayores, están llenos de sabiduría vital.
Al estar tan cerca de Marruecos, aproveché para cruzar la frontera e ir a un pueblo en las montañas llamado Chaouen. Allí con amigos y familiares pudimos disfrutar de un fin de semana de trekking, buenos alimentos y naturaleza. Esa zona del mundo es especial!
La siguiente parada fue Tarifa y alrededores. Allí me reuní con una vieja amiga de Shanghai. Disfrutamos del sol, el mar, la comida y la gente. Tarifa es un lugar excelente para practicar nudismo y entrar en contacto con la naturaleza a otro nivel. Lo recomiendo enormemente. Durante días andé muchísimo, recordándome a mis largas jornadas con mi amigo N en Grecia y Turquía.
Sentía como las buenas energías y vibraciones estaban sanando las heridas abiertas en Filipinas.
Almería y Cabo de Gata fueron los siguientes puntos que visité. Allí mis buenas amigas C y R me recibueron con los brazos abiertos! C y R las conocí en Estambul y a partir de ahí ha surgido una preciosa amistad. Me enseñaron los lugares más bonitos de su tierra, y me trataron con una hospitalidad inmensurable. Más sol, más mar, y más nudismo!
No me puedo olvidar de mi reencuentro con mi amiga L, también vieja amiga de Shanghai, en Las Negras, sin duda el pueblo más acogedor del Parque de Cabo de Gata.
La recarga de pilas estaba siendo alucinante y las cosas no podían ir mejor.
Después de mi paso por Almería visita a un pueblo de la costa malagueña donde reside mi hermano.
Celebramos el cumple de mi padre en casa de mi hermano, en el campo, en una noche perfecta y con mucha, mucha familia, incluyendo los nuevos miembros.
Sin ninguna duda, el verano estaba devolviéndome señas de identidad y de origen que creía perdidas, estaba recuperando las energías perdidas a través del amor de familiares y amigos. La calma y el equilibrio estaba reapareciendo... Y es que no hay mejor medicina que el amor, algo sencillo y que viene de serie en nuestro interior.
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NAMASTE
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