Este fin de semana he podido disfrutar de la compañía de uno de los amigos que conocí en Estambul durante mi estancia el pasado Junio.
Mi amigo K ha visitado España con 5 amigos más. Ha sido la primera vez que todos ellos salían de Turquía. Según K eligieron España porque es muy famoso en su país y por lo bien que lo pasamos juntos durante mi estancia en la ciudad más emblemática de su país.
K me abrió las puerta de su casa y me mostró lo mejores rincones de la ciudad, así que lo mínimo que podía hacer era lo mismo.
Hemos estado paseando por todo Madrid durante tres día, enseñándole rincones que posiblemente no habría visto si no hubiera ido de la mano de un local. Lo mismo que me hubiera pasado a mi en mis viajes si no buscara siempre apoyo local.
Lo han pasado genial y hemos disfrutado mucho todos por algo tan simple que la humildad y hospitalidad que se refugia dentro de nosotros.
Cuando llegué a casa después de un fin de semana tan intenso, le comenté a mi padre cómo conocí a K y cómo lo hemos pasado. Mi padre se alegró enormemente pero me advirtió que tuviera cuidado con la gente que conocía por el mundo sin saber quienes eran.
Mi padre es una gran persona, pero ha vivido otra época, y aunque en parte tenga razón y haya que tener cierto cuidado ( el cuál tengo) creo que el principal problema es que él ve el vaso medio vacío en lugar de lleno.
Esto me ha llevado a escribir este post. Durante la conversación le conté las veces que he recogido a alguien haciendo auto-stop (la última vez ayer) o la vez que en un aeropuerto ayudé a una joven estudiante que volvía de una beca a su país con dos maletas. Una de ellas no la podía facturar y como yo llevaba equipaje de mano amablemente me pidió si podía facturarla para ella y así evitaría un alto coste para su transporte.
En aquel momento, no lo dudé en absoluto, porque la situación en la que estaba para nada me hacía sentir duda o miedo de aquella pobre estudiante, M que al llegar a su país además me ofreció su inestimable ayuda para poder llegar a casa de mi amiga, la cual, había sufrido un accidente y no pudo ir a buscarme al aeropuerto.
Mi padre con este caso, me dijo que asumí un riesgo muy grande debido a que podía haber tenido un problema de algún tipo por el contenido de su equipaje. Yo sin embargo, en aquel momento, en el escenario en el que estaba y con la información que captaba por mis seis sentidos, veía una bondad tremenda en esa chica, con la que estuve hablando todo el viaje, y la que me ayudó a mi una vez llegué a su país.
Como dice la gente, "casusalidades" de la vida... Yo no creo en casualidades y creo que el universo puso a dos personas con un corazón bondadoso dispuestas a ayudarse en una situación en la que ambas precisaban una ayuda.
Mi padre, sigue pensando que algún día tendré un problema... Por el contrario, yo creo que cuando uno sigue a su corazón y le escucha, siente las energías del momento y toma una decisión basado en ellas, es muy poco probable que ocurra nada malo.
La mayoría de las personas somos buenas personas, hay muchas más buenas personas que malas personas en este mundo. Es por ello que el mundo sigue adelante. Fomentemos que las siga habiendo a pesar de los riesgos controlados que tengamos que asumir.
Si te ha gustado, comparte para que siga habiendo buenas personas!
NAMASTE!
Mi amigo K ha visitado España con 5 amigos más. Ha sido la primera vez que todos ellos salían de Turquía. Según K eligieron España porque es muy famoso en su país y por lo bien que lo pasamos juntos durante mi estancia en la ciudad más emblemática de su país.
K me abrió las puerta de su casa y me mostró lo mejores rincones de la ciudad, así que lo mínimo que podía hacer era lo mismo.
Hemos estado paseando por todo Madrid durante tres día, enseñándole rincones que posiblemente no habría visto si no hubiera ido de la mano de un local. Lo mismo que me hubiera pasado a mi en mis viajes si no buscara siempre apoyo local.
Lo han pasado genial y hemos disfrutado mucho todos por algo tan simple que la humildad y hospitalidad que se refugia dentro de nosotros.
Cuando llegué a casa después de un fin de semana tan intenso, le comenté a mi padre cómo conocí a K y cómo lo hemos pasado. Mi padre se alegró enormemente pero me advirtió que tuviera cuidado con la gente que conocía por el mundo sin saber quienes eran.
Mi padre es una gran persona, pero ha vivido otra época, y aunque en parte tenga razón y haya que tener cierto cuidado ( el cuál tengo) creo que el principal problema es que él ve el vaso medio vacío en lugar de lleno.
Esto me ha llevado a escribir este post. Durante la conversación le conté las veces que he recogido a alguien haciendo auto-stop (la última vez ayer) o la vez que en un aeropuerto ayudé a una joven estudiante que volvía de una beca a su país con dos maletas. Una de ellas no la podía facturar y como yo llevaba equipaje de mano amablemente me pidió si podía facturarla para ella y así evitaría un alto coste para su transporte.
En aquel momento, no lo dudé en absoluto, porque la situación en la que estaba para nada me hacía sentir duda o miedo de aquella pobre estudiante, M que al llegar a su país además me ofreció su inestimable ayuda para poder llegar a casa de mi amiga, la cual, había sufrido un accidente y no pudo ir a buscarme al aeropuerto.
Mi padre con este caso, me dijo que asumí un riesgo muy grande debido a que podía haber tenido un problema de algún tipo por el contenido de su equipaje. Yo sin embargo, en aquel momento, en el escenario en el que estaba y con la información que captaba por mis seis sentidos, veía una bondad tremenda en esa chica, con la que estuve hablando todo el viaje, y la que me ayudó a mi una vez llegué a su país.
Como dice la gente, "casusalidades" de la vida... Yo no creo en casualidades y creo que el universo puso a dos personas con un corazón bondadoso dispuestas a ayudarse en una situación en la que ambas precisaban una ayuda.
Mi padre, sigue pensando que algún día tendré un problema... Por el contrario, yo creo que cuando uno sigue a su corazón y le escucha, siente las energías del momento y toma una decisión basado en ellas, es muy poco probable que ocurra nada malo.
La mayoría de las personas somos buenas personas, hay muchas más buenas personas que malas personas en este mundo. Es por ello que el mundo sigue adelante. Fomentemos que las siga habiendo a pesar de los riesgos controlados que tengamos que asumir.
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