La gente tiene miedo. Esto es una obviedad.
El hombre ha sido manipulado para temer a cualquier cosa que imprime un pequeño riesgo y eso hace que la gente esté bajo el control de unos pocos.
A lo largo de la historia, se ha infligido un temor apabullante a los reyes, a los señores, a los dioses, a lo diferente, al extranjero, a la ciencia... y a niveles más bajos a los profesores, a los padres, a los mayores...
Esa influencia del miedo en las personas ha sido la primera fuente de donde se alimenta el odio, la guerra, la destrucción, la envidia, el ego, la barbarie y muchas otras cosas más.
Cuando estaba en el instituto, yo era una persona bastante diferente. Con miedos como todos que hacían que fuera racista, xenófobo y muchas otras cosas más. Hoy en día todo eso está enterrado y a través de mis experiencias de convivencia con personas de distinta etnia, cultura y país, he aprendido que todos somos exactamente iguales y que buscamos las mismas cosas en la vida. No es verdad aquello que nos enseñaron que debemos de tener miedo de la gente. Es una incorrección total. La gran mayoría de la gente es buena, tiene un buen fondo y no desea hacer ningún mal, y tampoco que se lo hagan. Y esto no atiende ni a culturas ni pasaportes, es algo inherente al ser humano. No podemos actuar y enfocar nuestra vida a pensar que hay algunas personas malas. El miedo que estas personas puedan engendrar nunca será superior al amor que el resto del mundo aporta. No vivas tu vida pensando en la minoría, en el vaso medio vacío, en que alguien aprovechará tu bondad para hacerte daño. En las noticias y en la tele solamente nos informan de lo malo que ocurre. Si hay un accidente de avión al año, se magnifica la noticia para amedrentar a la gente. Pero, ¿ hay alguien que informe de la pequeña probabilidad que hay de que un avión tenga un accidente? La probabilidad es de 1 por cada 4 millones de vuelos. No pienses que vas a coger ese vuelo que por estadística va a tener el accidente y que es un hecho incierto. Piensa que vas a coger uno de los 3.999.999 de vuelos restantes que hay.
He decidido escribir este post porque ayer una persona muy cercana a mi me hizo una llamada para prevenirme de los riesgos de la práctica de couchsurfing, actividad que realizo con bastante frecuencia. Su llamada fue con muy buena intención pero creo que conducida por su profesión y por el miedo a que ocurriera algo tan trágico como que un terrorista pudiera venir a mi casa.
Esta advertencia llegó justo después de haber acogido a una persona excepcional, procedente de Argentina, con la que compartí unos días increíbles y que por suerte, no ha sido una excepción de todas mis experiencias con esta actividad. Esta persona el último día me hizo un regalo, un libro con fotografías de su país y en el que dejó esta bella dedicatoria:
"Una vez alguien a quien quiero mucho me dijo: El que da nunca lo recuerda, pero el que recibe JAMÁS lo olvida.
Por lo que ese es mi resumen de esta semana en tu casa...
No hubiese conocido Madrid de esta manera si no nos hubiéramos cruzado, pero jamás podré devolverte todo esto. Por lo que serás siempre bien recibido con las puertas abiertas en casa.
Nos vemos en unos meses Boludo"
Nada de lo malo que me pueda ocurrir y que es incierto que ocurra, hará que pueda tener una experiencia positiva que es muy probable que si ocurra.
NAMASTE