O lo que podríamos llamar el disfrute de cada parte de nuestro cuerpo compartiéndolo además con alguien más.
A lo largo de la historia, el ser humano se ha visto cohibido en su sensualidad por culpa de las religiones y de la opresión.
En el siglo XXI estamos viviendo un nuevo despertar de libertad en la que la sensualidad está tomando un protagonismo importante.
Conviene decir que siempre que hay sexualidad, no hay sensualidad. La sensualidad es un sentimiento, una energía mucho más sutil y que no aparece en cada acto sexual y por supuesto no con todas las personas. He encontrado una frase que creo lo define de una manera muy correcta: "El poder sensual interior proviene de los pensamientos, de la energía sexual, de los sentimientos y del magnetismo personal, es decir, de la personalidad."
Explicando un poco esta frase tenemos que entender que la conexión sensual con las personas dependen de muchos factores, y de ellos depende que nos atraigan unas u otras personas, que nuestras relaciones sexuales sean más o menos intensas y más o menos satisfactorias.
Por lo tanto, nuestra sexualidad evoluciona con los años y con nuestra personalidad. Es decir, cambia. No es lo mismo la sexualidad y sensualidad que tenemos cuando tenemos dieciocho años que la que tenemos con treinta y la que tenemos con sesenta.
Como conclusión me gustaría sugerir que escuchéis a vuestra sensualidad. Ella habla e indica perfectamente qué personas son las que pueden haceos volar en un cielo de sensaciones más allá de una mera relación sexual. Entregaos a la pasión del momento sin pensar en el futuro, abriendo cada poro de vuestra piel, cada célula olfativa de vuestra nariz, cada neurona de vuestro cerebro que traduzca las sensaciones que recibís en reacciones químicas de placer. Abrid vuestros corazones.
Namaste!
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