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viernes, 22 de marzo de 2013

El viaje de la gaviota


- Ay gaviota que alzas tus vuelos! hacia dónde es tu viaje?

- Mi viaje es a ninguna parte y a todas, mi viaje es en el tiempo, en el tiempo de vivir
- Pero gaviota, cómo puedes viajar a todas y ninguna parte? Y cómo viajas en el tiempo?
- Porque el tiempo y el espacio no existen amigo, son sólo producto de nuestras mentes. Aprende esto, y viajarás sin final por los senderos de la vida.

Namaste!

jueves, 21 de marzo de 2013

Sensualidad


O lo que podríamos llamar el disfrute de cada parte de nuestro cuerpo compartiéndolo además con alguien más.

A lo largo de la historia, el ser humano se ha visto cohibido en su sensualidad por culpa de las religiones y de la opresión.
En el siglo XXI estamos viviendo un nuevo despertar de libertad en la que la sensualidad está tomando un protagonismo importante.

Conviene decir que siempre que hay sexualidad, no hay sensualidad. La sensualidad es un sentimiento, una energía mucho más sutil y que no aparece en cada acto sexual y por supuesto no con todas las personas. He encontrado una frase que creo lo define de una manera muy correcta: "El poder sensual interior proviene de los pensamientos, de la energía sexual, de los sentimientos y del magnetismo personal, es decir, de la personalidad."

Explicando un poco esta frase tenemos que entender que la conexión sensual con las personas dependen de muchos factores, y de ellos depende que nos atraigan unas u otras personas, que nuestras relaciones sexuales sean más o menos intensas y más o menos satisfactorias.

Por lo tanto, nuestra sexualidad evoluciona con los años y con nuestra personalidad. Es decir, cambia. No es lo mismo la sexualidad y sensualidad que tenemos cuando tenemos dieciocho años que la que tenemos con treinta y la que tenemos con sesenta.

Como conclusión me gustaría sugerir que escuchéis a vuestra sensualidad. Ella habla e indica perfectamente qué personas son las que pueden haceos volar en un cielo de sensaciones más allá de una mera relación sexual. Entregaos a la pasión del momento sin pensar en el futuro, abriendo cada poro de vuestra piel, cada célula olfativa de vuestra nariz, cada neurona de vuestro cerebro que traduzca las sensaciones que recibís en reacciones químicas de placer. Abrid vuestros corazones.

Namaste!

jueves, 14 de marzo de 2013

Mirar hacia delante

Hace algo más de un mes que no escribo nada y hoy me sentía inspirado. El último mes ha sido de bastantes cambios personales. En algunas cosas me he llevado alegrías, y en otras puras decepciones. Pero como siempre intento hacer, miro hacia delante con todo el positivismo posible aprendiendo de los errores cometidos y de las lecciones aprendidas.

Una de las cosas más importantes que he aprendido en el último mes es que nuestra vida pende de un hilo. Un hilo muy fino que nos une a esta dimensión, mundo o como quieras llamarlo.
Hará una semana, recibí una llamada comunicándome que un joven amigo ha fallecido con tan sólo cuarenta y pocos años. Hace unos años sufrió un infarto de corazón que le dejó con una disfunción cardíaca del 80%. Durante este tiempo ha estado luchando por su vida, con una energía y vitalidad que podría impresionar a cualquiera. Su lucha se hacía cada vez más cuesta arriba mientras su fatigado corazón latía con la esperanza de ser sustituido por uno nuevo que dotara de la energía necesaria a una persona con esa edad. Fue ingresado estando ya muy débil y debido a unas infecciones importantes. Luchó hasta el último suspiro pero ese corazón no llegó a tiempo y M nos dejó... son momentos duros, en especial para su mujer e hijos. La esperanza nunca te deja contemplar esta opción y cuando llega es como un jarro de agua fría. Nuestro único consuelo es que el sufrimiento para él ha acabado y que según las creencias de cada uno, esté en un lugar mejor trabajando por ayudarnos a los que nos quedamos aquí.

Otra de las personas que nos ha dejado es MA. Luchadora de cáncer de mama con cincuenta y pocos años. MA era como una tía para mi. Desde que era un crío jugábamos en su casa cuando visitábamos a mi tía y nos llevaba de excursión y nos atendía con un amor que quizá otros familiares nunca han demostrado. Con muy mala suerte encontraron su tumor en un estado muy avanzado, y a pesar de los pesares, se armó de fuerza para luchar contra ese mal que había invadido su cuerpo pero no su alma. Los médicos no dieron con un tratamiento eficaz, pero ella no perdía la sonrisa y encantada escuchaba las historias que le contaba de mis aventuras y viajes este verano... El otoño llegó y la enfermedad contraatacó con violencia. El aliado más peligroso del cáncer, llamado metástasis, apareció en la escena y los médicos ya no podían hacer nada. En sus últimos meses yació en un lecho que una persona como ella no merecía. Aún así, él no ganó. No lo hizo. La gran triunfadora de esa guerra fue ella, porque no se rindió y luchó con toda la vitalidad y amor posible hasta el final. Nos dio otra gran lección de vida y no de muerte, como muchos veen en estos casos.

Estas dos historias son tristes en apariencia, pero de todo hay que sacar lo positivo. Son personas que nos regalaron su amor cuando estuvieron aquí, sin pedir nada a cambio y lo que es mejor, sin esperarlo. La vida está llena de estas personas y nosotros nos podemos convertir en una de ellas. Es importante que seamos conscientes de que cada segundo que hacemos lo que no queremos hacer, son segundos que perdemos de hacer lo que queremos hacer. Y algún día igual nos quedamos sin segundos cuando menos lo esperamos. Amemos a los que están a nuestro alrededor. Hagamos lo que queramos hacer sin importar que es lo que piensa el resto. Vivamos la vida con intensidad, porque es un regalo que tenemos y no sabemos por cuánto tiempo.

Namaste!